Paris

Eterno segundón: Arsenal pechea y corona al PSG

mayo 31, 2026

El bicampeonato del PSG: Arsenal pechea, Luis Enrique levita y París arde en llamas

Jálense una silla y preparen botana, mis chismosos del balón, porque la final de la Champions League en el Puskás Arena nos dejó de todo: drama, pecheadas históricas, declaraciones de ego inflado y hasta un toque de anarquía francesa.

Para empezar, el Arsenal nos quiso vender la ilusión de que esta vez sí era la buena. Apenas al minuto 5, un rebote le cayó a Kai Havertz, quien le metió un susto a los jeques con un trallazo que dejó al portero Safonov viendo visiones. Los Gunners se echaron atrás, armaron su camión de dos pisos y parecía que por fin iban a exorcizar esos fantasmas del 2006, cerrándole todos los espacios a un París que no veía por dónde.

Pero la cabra siempre tira al monte. Al minuto 65, Cristhian Mosquera dijo “préstame para la tanda” y le regaló un penal infantil a Khvicha Kvaratskhelia tras una pared. Ousmane Dembélé, presumiendo su gafete de Balón de Oro, cobró con frialdad engañando a David Raya para empatar la serie. A partir de ahí, el partido se rompió y se volvió un correcalles. Hubo de todo: Kvaratskhelia reventó el poste, Raya salvó a los ingleses de milagro y hasta hubo un penal sobre Noni Madueke en la prórroga que el árbitro se guardó en el bolsillo porque simplemente le dio la gana.

Llegamos a los penales y pasó lo que dicta la historia. Gabriel, defensa del Arsenal, decidió que era buen momento para buscar un satélite y voló su cobro por encima del travesaño. Con un 4-3 final desde los once pasos, el PSG se coronó bicampeón de Europa. Sí, esos mismos parisinos que no daban una con el súper tridente de Messi, Neymar y Mbappé, ahora son reyes absolutos sudando la gota gorda.

Y claro, Luis Enrique anda inalcanzable. El técnico español soltó el micrófono en la entrevista diciendo que eso de ganar dos Champions seguidas solo se lo había visto hacer al Real Madrid. Con esta, Lucho ya suma tres Orejonas en su vitrina personal y avisó que el equipo ya se metió a la mesa de los grandes, a la altura del Madrid de Zidane, y que de esa nube ya no los baja nadie.

¿Y el festejo? Un poema al más puro estilo del humor negro. Mientras los jugadores celebraban en Budapest, las calles de París se convirtieron en zona de guerra. Tuvieron que movilizar a 22 mil policías a nivel nacional (8 mil nada más en la capital) porque la afición decidió que la mejor forma de celebrar la victoria era destrozando tiendas y mobiliario urbano. El saldo de la fiesta en la ciudad del amor: 300 detenidos, un policía herido y varios negocios en ruinas. Así se festeja en Francia, rompiendo todo a su paso. ¡Salud por los campeones!

✍️ Por: El Talachero | El Vestidor de Las Nius
Comparte esta nota: