En México, alrededor de 8.5 millones de personas padecen asma, una enfermedad crónica que inflama y estrecha las vías respiratorias, dificultando la respiración. De ese total, cerca del 24% corresponde a niñas y niños de entre 5 y 14 años, es decir, unos 2 millones de menores que enfrentan esta condición en una etapa clave de su desarrollo. Además, se estima que entre el 5 y 12% de la población presenta esta enfermedad, que figura entre las primeras 20 causas de morbilidad en el país. Especialistas advierten que el mal manejo del asma puede derivar en crisis potencialmente mortales, además de afectar la calidad de vida de los pacientes, generando ausentismo escolar y laboral, así como un impacto económico para las familias. En muchos casos, la enfermedad está relacionada con la inflamación tipo 2, un proceso del sistema inmunológico que también se vincula con otros padecimientos crónicos, lo que hace fundamental un diagnóstico oportuno y tratamientos personalizados. El panorama se agrava por factores ambientales como la contaminación del aire y el cambio climático. A nivel mundial, se estima que el 99% de la población respira aire que no cumple con estándares de calidad, lo que incrementa las crisis asmáticas. Ante este escenario, expertos subrayan la necesidad de fortalecer políticas públicas y promover acciones coordinadas entre los sectores de salud, medio ambiente y economía para atender de manera integral esta enfermedad.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.