Cuanalo sueña con tren bala pagando con tarjeta Qrobús
Gerardo Cuanalo ya anda pidiendo pasajes subsidiados y transbordos mágicos con la tarjeta Qrobús para el futuro tren México-Querétaro. Lo curioso es que ni siquiera hay planos, pero la AMEQ ya viaja en el metaverso.
Arrancamos con el chismecito de movilidad, porque en Querétaro nuestros funcionarios ya viven en el año tres mil. Resulta que Gerardo Cuanalo, el mandamás de la AMEQ, salió a exigir que el anhelado tren México-Querétaro tenga una “tarifa social”. Básicamente, quiere que el pasaje cueste lo mismo que un combo de tacos de canasta para que los mortales, estudiantes y obreros puedan subirse sin tener que empeñar un riñón.
La idea suena hermosa, digna de un guion utópico de Star Trek. Cuanalo jura que esta tarifa milagrosa desahogará el tráfico infernal de la zona metropolitana, conectando San Juan del Río y El Marqués con la capital. Pero aquí viene la mejor parte del stand-up: el titular de la AMEQ ya anda presumiendo reuniones técnicas para que puedas pagar el tren bala con tu tarjeta Qrobús. Sí, esa misma tarjeta que a veces ni los cajeros del Oxxo quieren recargar.
Según la narrativa oficial, Querétaro ya tiene la tecnología y el marco jurídico listo para esta hazaña. Además, exigen paraderos dignos, ciclovías y banquetas alrededor de las futuras estaciones. Todo suena a un paraíso urbano europeo, pero la bofetada de realidad llega al final del discurso.
El propio Cuanalo admitió que todavía no tienen la más remota idea de cómo es el proyecto ejecutivo. Es decir, están exigiendo estaciones premium y transbordos mágicos para un tren del que no conocen ni los planos. Están organizando el bautizo y todavía no hay milagro. Mientras la Federación se indigna a mostrar los bocetos, nosotros seguiremos atorados en la carretera 57, rogando que este sueño sobre rieles no termine siendo otro espejismo burocrático más caro que un boleto de Ticketmaster.