Cierran Bernardo Quintana por tren; Feli presume tráfico fluido
Contra todo pronóstico y para desgracia de los amantes del caos, el alcalde logró que el operativo vial funcione. Bernardo Quintana sobrevive a la reducción extrema de carriles por las obras del tren gracias a rutas alternas y clases virtuales.
Arrancamos con lo que pintaba para ser el guion perfecto de una película de terror apocalíptica. Con las obras del Tren México-Querétaro reduciendo los carriles de Bernardo Quintana a su mínima expresión, todos estábamos listos para protagonizar nuestra propia versión de Mad Max en pleno asfalto. Pero para sorpresa de propios y extraños, el Feli se paró frente a los micrófonos no para dar excusas, sino para presumir que la circulación se mantiene constante. Y, aunque a la jauría le cueste admitirlo, el milagro logístico sí se está cumpliendo.
Resulta que el operativo no fue nada más para sacar la foto institucional. Con un solo carril lateral y uno central en dirección norte, la cosa fluye con la misma precisión que un plan de Batman con tiempo de preparación. Gran parte del crédito se lo llevan los 170 auxiliares viales que andan sudando la gota gorda en 26 cruceros, haciendo cortes intermitentes y sintiéndose como los Jedi del tráfico para evitar el colapso total. Hasta el sagrado algoritmo de Waze parece estar de buenas, logrando que la raza use rutas alternas sin envejecer tras el volante al estilo Interstellar.
Claro que todo truco de magia tiene su truco bajo la manga. El éxito de esta maniobra también se debe a que aplicaron el chasquido de Thanos y desaparecieron a una buena parte de los vehículos mandando a las escuelas a clases virtuales. El secretario de Movilidad, Pedro Ángeles Luján, ya nomás pidió que le hagan caso a los de chaleco fosforescente para no romper el hechizo. Así que toca tragarnos el orgullo y aceptar que esta vez, el Feli y su escuadrón vial sí nos salvaron del fin del mundo automotriz.