Sheinbee le aplica el “mucho texto” al Miller
Stephen Miller andaba de esquizofrénico jurando que el país es un servidor de GTA “controlado por malandros”. Pero la científica del bienestar le aplicó la de Regina George, lo ignoró épicamente y les recordó que antes de criticar la casa ajena, mejor barran su propio cochinero de fentanilo.
Arrancó el circo electoral gringo y, como ya es tradición, el Tío Sam sacó su carta trampa de usar a México como su piñata favorita. Resulta que Stephen Miller, el chalán de Donald Trump con vibras de villano de The Boys, amaneció con ganas de figurar y escupió que nuestro sistema político está más roto que una máquina de helados de McDonald’s. Según su alucín, los cárteles tienen el control total, armando un guion tan apocalíptico que hasta los creadores de The Last of Ustomarían nota.
Pero Sheinbee no cayó en el bait. En lugar de armar un berrinche diplomático, la científica del bienestar activó el modo zen y se limitó a aplicar un rotundo “wey, ya”. Con la elegancia de quien ignora un mensaje tóxico de su ex a las tres de la mañana, Clau dejó clarito que no se va a enganchar con los delirios de un asesor que solo busca rascar votos baratos para las elecciones de noviembre.
Para rematar el chismecito, Clau les recetó la del meme de Spider–Man señalando a Spider-Man. Les sugirió sutilmente que, en lugar de andar de metiches diagnosticando a los vecinos, mejor le echen un ojo a su monstruoso tianguis de consumo y a sus lavadoras de dinero. Básicamente, los mandó a terapia a resolver sus traumas internos y les exigió que dejen de usar al país para su desarrollo de personaje político.