Cachan tres tarjetones pirata; transito aplicara multas de diez mil
El municipio reporto mas de dos mil tarjetones vigentes para personas con discapacidad, pero atraparon a tres vivales con permisos clonados. Si planeas aplicar esta trampa de villano de comic, preparate para una multa de diez mil pesos y el arrastre al corralon.
Existen individuos en nuestra sociedad que harían sentir orgullo al mismísimo Darth Vader con su nivel de cinismo. El Instituto Municipal de Derechos Humanos e Inclusión Social, bajo la dirección de José Rolando Valdez Nieto, confirmó que actualmente cuentan con dos mil quinientos cinco tarjetones de discapacidad totalmente vigentes. Sin embargo, en un giro digno de un episodio de Better Call Saul, las autoridades de seguridad pública detectaron este año a tres sujetos que intentaron burlar el sistema utilizando permisos piratas para estacionarse cerca de las entradas.
Desde el lejano dos mil siete, el municipio ha expedido más de cinco mil setecientos documentos para facilitar la movilidad, demostrando que el programa funciona. Aproximadamente el cuarenta por ciento de estos beneficiarios son adultos mayores que libran batallas médicas reales, además de personas con condiciones visuales, intelectuales y del espectro autista.
Por ello, intentar usurpar estos espacios exclusivos por pura pereza de caminar unos metros adicionales es una bajeza monumental.
El proceso para tramitar este permiso de manera legal cuesta apenas ciento cuarenta y siete pesos y tiene una vigencia de tres años, válido en todos los municipios del estado.
Para los infractores que creen tener la astucia de Loki y deciden ocupar estos espacios sin el tarjetón correspondiente o clonando los hologramas de seguridad, las autoridades tienen preparada una sorpresa muy desagradable. El reglamento de tránsito cae con el peso del martillo de Thor: la multa supera fácilmente los diez mil pesos, se suma el costo del arrastre en grúa, los días de corralón y, para rematar la tragedia, te restan seis puntos de tu licencia de conducir. La lección es clara y no hay margen de error: respeta los espacios designados para personas con discapacidad o asume las pesadas consecuencias financieras de tus actos egoístas.