Atletas aztecas saquean el oro en Centroamericanos
Qué tranza, mi raza acuática. Preparen el bloqueador, porque nuestros atletas nacionales acaban de dar una cátedra de humillación en los Juegos Centroamericanos Santo Domingo.
Rompieron absolutamente todos los récords imaginables en las disciplinas de natación y aguas abiertas. Para dolor de esos burócratas de pantalón largo que prefieren gastarse el presupuesto público en viajes VIP en lugar de apoyar al talento, estos muchachos demostraron tener branquias de sobra y dejaron a toda la zona del Caribe tragando agua clorada.
La delegación mexicana se metió a la alberca dominicana y salió forrada de metales, como si hubieran saqueado el tesoro de un pirata. Consiguieron ocho envidiables preseas en la última jornada. Daniela Linares y Humberto Nájera se coronaron en los doscientos metros dorso, nadando tan relajados que parecían de vacaciones. Ava Chávez humilló sin piedad a sus rivales en los doscientos mariposa, mientras Jorge Iga y Celia Pulido pasaron a recoger su respectiva pedacería metálica para completar el circo internacional.
Pero donde de verdad se vio quién tiene pulmones de acero fue en la prueba de aguas abiertas. Porque una cosa es nadar en una alberquita templada, y otra muy distinta es aventarse al salvajismo del mar abierto. Estos guerreros demostraron estar curtidos. Seguramente agarraron callo en competencias extremas tipo el desafío de nado en la Presa Zimapán, porque hicieron ver a los demás atletas como simples salvavidas de balneario barato.
En resumen, estos mutantes acuáticos aztecas pulverizaron sin anestesia el mismísimo récord histórico de medallas de oro. Tenemos relevos y talento joven que desde ya se perfilan para dar mucho miedo rumbo a los próximos Juegos Olímpicos. Ojalá que ahora sí los patrocinen económicamente y las autoridades no los manden a vender gelatinas a los semáforos para pagarse el vuelo.