No fue la bacteria, fue el sistema: papás en Durango

septiembre 26, 2026

Zoé Robledo se lanzó a Durango a pedir perdón a puerta cerrada por los cinco bebés fallecidos, pero los papás lo mandaron a volar. Aseguran que la bacteria fue lo de menos; el verdadero infierno fue la negligencia y el trato inhumano en el hospital.

En un episodio más de Milagros Inesperados versión 4T, el jefazo del IMSS, Zoé Robledo, se lanzó hasta Durango para aplicar la vieja confiable: pedir perdón a puerta cerrada. Resulta que tras la trágica muerte de cinco bebés en el Hospital General de Zona número 1, el director pensó que con un “usted disculpe” y carita de perrito regañado iba a calmar la tormenta.

Pero los papás no se tragaron el guion. Diego Tovalín, uno de los afectados, le dejó clarísimo que su movimiento no es contra la Klebsiella pneumoniae, esa bacteria que los de bata blanca quisieron usar como el chivo expiatorio perfecto. El verdadero villano de esta historia de terror fue el trato miserable, los errores garrafales y las omisiones del personal. Básicamente, entrar a ese hospital de gobierno fue jugarle a Los Juegos del Hambre con la parca de juez y sin patrocinadores.

Mientras Zoé soltaba su discurso motivacional, el abogado de las familias, Fermín Alonso Flores, ya tenía el mazo de la justicia desenfundado. Confirmó que ya le clavaron cuatro denuncias a la Fiscalía General de la República (FGR) y viene una quinta en camino cortesía de unas familias de Tepehuanes.

El perdón de Robledo está muy poético para un capítulo lacrimógeno de La Rosa de Guadalupe, pero a estos padres les destruyeron la vida. A ver si el Órgano Interno de Control hace su chamba, porque las lágrimas de cocodrilo no tapan las negligencias mortales.

✍️  D-Eco | La jauría de Las Nius
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