Granaderos gasean a tapatíos por exigir agua limpia

octubre 12, 2026

El gobierno estatal aplicó el manual del dictador tercermundista y mandó a sus gorilas a reprimir a miles de ciudadanos que solo exigían dejar de bañarse con agua color tamarindo.

Y es que resulta que en  Jalisco las autoridades confunden la hidratación ciudadana con una buena dosis de gas lacrimógeno. La banda tapatía ya estaba hasta la madre de abrir la llave y recibir un líquido con aroma y textura de tepache echado a perder, así que decidieron armar una marcha masiva hacia Casa Jalisco. Lo que pintaba para ser una protesta pacífica terminó pareciéndose al clímax violento de Gangs of New York, pero con uniformados aventando piedras como si estuvieran en la Edad de Piedra.

El gobernador Pablo Lemus, haciendo gala de su nula tolerancia, decidió que la mejor manera de purificar el sistema de aguas era limpiar las calles a macanazos. Según el teatrito oficial, un escuadrón de “provocadores” desató el infierno, obligando a los pobres granaderos a defenderse. Claro, porque arrastrar manifestantes al interior del recinto gubernamental y lanzar rocas contra la multitud es el protocolo estándar de los países de primer mundo.

Mientras el gobierno presume una módica cifra de 39 detenidos, las familias tienen otros datos y registran más de 51 capturados en los separos. La marcha era tan diversa que parecía casting del nuevo remake de Ciudad de Dios: oficinistas, punks, estudiantes y señoras copetonas, todos unidos por el simple deseo de no oler a alcantarilla después de la ducha.

Ahora, con universidades y opositores exigiendo la liberación de los detenidos, queda clarísimo el mensaje del gobierno: si pides agua potable en la Perla Tapatía, te invitan un trago de represión pura y sin hielos.

✍️ D-Eco | La jauría de Las Nius
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