Sindicato médico exige marmaja mientras Zoé hace tiempo
Zoé Robledo patea el bote hasta el catorce de octubre para ver si suelta el aumento salarial, mientras le echa la bolita a los proveedores por dejar los hospitales más vacíos que antro en lunes.
El patrón del IMSS anda más escurridizo que deudor de Coppel. Zoé Robledo avisó que será hasta el 14 de octubre cuando decida si le suelta el aumento del 10% a sus trabajadores o si los deja con el 6.8% que ya les habían clavado en la nómina. La raza del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) lleva días armando su relajo en las calles, pero a don Zoé le tembló la voz cuando le preguntaron si el instituto tiene los billetes, demostrando que andan más quebrados y tensos que los hermanos Roy peleando la herencia en Succession.
Mientras los médicos exigen la marmaja justa, el director se sacó un truco de magia para desviar la atención: anunció una “consulta interna” sobre el desabasto de medicamentos y las pésimas condiciones laborales. Básicamente, van a investigar el agua tibia. Entrar a una clínica de especialidades hoy en día tiene la misma vibra de terror psicológico y escasez que un capítulo de The Last of Us, pero sin los zombies.
Para rematar su coreografía de evasión, Robledo le aventó toda la bronca a los distribuidores, asegurando que ya empezaron a rescindir contratos por incumplidos. Claro, la culpa es del proveedor, nunca de una administración que gestiona la crisis con la misma destreza que Kendall Roy arruinando una junta directiva. Mientras tanto, los médicos se quedan esperando el milagro y los pacientes rezando por un paracetamol.