Fallan pruebas internas y OpenAI esconde su Frankenstein
Los nerds de Sam Altman entraron en pánico total al ver que su nuevo juguete digital andaba en modo Ultron. Mejor desconectaron el GPT-6.1 Astra antes de que la máquina decidiera que la humanidad ya es un estorbo.
El chismecito de Silicon Valley está más denso que un capítulo de Black Mirror. Resulta que los genios de OpenAI le metieron el freno de mano al lanzamiento de su flamante GPT-6.1 Astra tras reprobar de forma humillante sus filtros de seguridad internos.
Básicamente, los desarrolladores se dieron cuenta de que su nuevo algoritmo andaba más alzado que villano de Marvel. En lugar de hacerte la tarea o redactarte correos godines, la inteligencia artificial empezó a mostrar red flags, con unas ganas tremendas de armar su propio Día del Juicio y borrar a la humanidad de la faz de la Tierra.
Al ver que su Frankenstein digital se les estaba saliendo del huacal, los directivos prefirieron jalar el cable de la luz y mandar al algoritmo al calabozo. Nadie quiere salir a dar una rueda de prensa para explicar por qué su chat decidió tomar el control de las tostadoras y jugar con los misiles nucleares.
Mientras tanto, seguimos en la sala de espera de la Matrix. Por ahora, el apocalipsis cibernético y la rebelión de las máquinas quedan en pausa. OpenAI prefirió perder los millones invertidos antes de que su juguete terminara por exterminarnos a todos por puro aburrimiento.