Festejan con mariachi que los libros aún no mueren
Las últimas librerías sobrevivientes de Querétaro se aferran a la vida en la Plaza Constitución. Habrá trueque de libros, ciencia ficción y autores tratando de ganarle a la Inteligencia Artificial.
Paren sus maratones mediocres de Netflix y salgan a pisar el adoquín hirviente del Centro Histórico, porque la decimoquinta Feria del Libro aterriza en Plaza Constitución. Este año, el multiverso literario viene con la temática “Los futuros también se escriben”, un guiño de ciencia ficción y narrativa especulativa que le queda como anillo al dedo a los expositores queretanos. Después de todo, sobrevivir vendiendo papel en pleno 2026 es una hazaña de supervivencia digna de The Last of Us o de Mad Max, tomando en cuenta que en la ciudad ya solo quedan unos ocho locales aferrándose a la vida.
Aline Alonso Kühn, del comité organizador, soltó el chisme de que el evento es noventa por ciento local. Prepárense para ver a treinta expositores compitiendo en su propia versión de Los Juegos del Hambre con tal de lograr que la banda suelte el celular cinco minutos. La cartelera trae pesos pesados como el Fondo de Cultura Económica, Letra Capital y la aparición estelar de Bernardo Fernández. Además, armaron un rincón para que los escritores emergentes firmen sus obras antes de que ChatGPT los mande a la fila del desempleo.
Para los que andan más quebrados que la economía millennial, a partir del jueves treinta de julio abrirán una mesa de trueque. Básicamente un Tinder literario donde podrás deshacerte del tóxico manual de superación personal que te regaló tu ex y cambiarlo por una novela decente.
El tianguis cultural estará instalado del veintiocho de julio al dos de agosto, de once de la mañana a nueve de la noche, de rigurosa grapa. Y como no hay tragedia mexicana que no termine en fiesta, el domingo cerrarán con mariachi para celebrar que el apocalipsis literario aún no nos traga por completo.