Octubre trae frío, cucarachas y chinches muy arrimados
El clima baja, pero tu cuenta de roomies indeseables sube. Descubre por qué las plagas te ven cara de hotel y cómo mandarlas a volar sin piedad.
Llegó octubre y con él, no solo el pan de muerto y los vientos que te dejan como el Doctor Strange abriendo portales, sino la invasión masiva de fauna nociva. Como si fueras político en campaña, tu cantón se vuelve el refugio top de cucarachas y chinches que huyen del frío buscando asilo VIP.
Con el bajón de temperatura, estos bichos se ponen en modo sobrevivencia. Buscan el calorcito de tu cuarto y la grasa de la estufa con más desesperación que un chavorruco buscando boleto para el Corona Capital. Si creías que el drama era intenso, espérate a toparte a una cucaracha voladora alemana saliendo de la coladera.
Las chinches son las peores; te chupan la sangre de a gratis y con cero culpa. Mientras tanto, los mosquitos aferrados siguen sacando crías en los charcos que dejó Tláloc. Y ni hablemos de las tijerillas que andaban muy de barrio en tus macetas y ahora se meten por la puerta.
¿Cómo le damos cuello a esta plaga? Sella cada maldita grieta y zoclo. Seca tus charcos y deja de acumular trastes sucios; no eres coleccionista de hongos. Si el problema ya es mayor, suelta los aerosoles chafas y aplica geles de cebo, o paga la fumigación profesional. Defiende tu terreno, que la calle está muy ruda.