Auxiliares viales se quedan a vivir en Bernardo Quintana
Lo que pintaba para ser un parche temporal por el capricho ferroviario federal, terminó con base sindical. El Municipio los deja de planta para que intenten domar el apocalipsis vehicular.
El apocalipsis motorizado de nuestra ciudad tiene nuevos guardianes definitivos. Cuando todos pensábamos que los chalecos fosforescentes iban a desaparecer igual que tu quincena, la administración de El Feli aplicó un giro de guion nivel M. Night Shyamalan y los hizo canon.
La excusa inicial era que estos cadetes del asfalto solo venían a tirar paro por las obras del tren. Pero como el flujo en el Roncopollo y Bernardo Quintana se asemeja más a la carretera de Mad Max: Fury Road en hora pico, el Municipio decidió que nos hacen falta más humanos agitando las manos y menos semáforos aburridos.
Las tropas se quedan de base defendiendo trincheras en Milenio, Hércules, Álamos y Avenida Universidad. A la par, nos dejan las luces intermitentes para que cada cruce sea una ruleta rusa de cortesía vial. Todo sea por ahorrarnos tres tristes minutos de cláxones histéricos y mentadas de madre sudorosas.
Así que más vale irse acostumbrando a estos directores de orquesta callejera. El Feli ya mandó la bendición oficial pidiendo que la perrada les haga caso, en lugar de aventarles la lámina como si estuvieran jugando carritos chochen en la vida real.