Congreso aprueba identidad de género tras votación del congreso
Con quince manos alzadas el polémico dictamen vuela hacia el escritorio del gobernador.
Se armó la de Dios es Cristo en el Congreso local. Contra todo pronóstico y desafiando los rezos de la bancada conservadora, la Ley de Identidad de Género fue aprobada con 15 votos a favor. Ni los guionistas de La Rosa de Guadalupe se avientan giros tan inesperados en sus finales de temporada.
El líder de la manada guinda, Arturo Maximiliano, se puso la capa de progre moderno y juró que este dictamen venía purificado, nacido desde las entrañas de la Agenda 2030 y sin los errores del pasado. Pero el verdadero “plot twist” de la sesión lo protagonizó Teresita Calzada; la diputada naranja sintió el espíritu de Lady Gaga, cambió de bando a última hora y le dio el sí a la iniciativa, dejando a varios con la mandíbula en el suelo.
Como en todo buen circo legislativo, faltaba la villana de la escena. Leonor Mejía, desde la trinchera del PAN, se paró en tribuna como abogada de divorcio asegurando que el documento traía pecado original. Insistió en que la magia requería 17 votos para ser válida, pero a nadie le importó su clase de aritmética y el Pleno decidió darle luz verde al asunto.
Ahora la papa caliente aterriza directo en la oficina del Poder Ejecutivo. El gobierno tendrá que decidir si se pone la corona de la inclusión publicando la ley, o si aplica la clásica táctica del “déjame lo reviso con lupa” y lo regresa. El reloj corre y el chisme arde.