El asfalto queretano reclama a abuelita en situación de calle
El pintoresco Centro Histórico fue el escenario de una cruda realidad. Una abuelita en situación vulnerable dio su último suspiro en el Jardín Corregidora, demostrando que la ciudad no es solo turismo y fotos de Instagram.
El Querétaro estético que todos presumen en sus redes tuvo un choque de realidad bastante rudo. Lejos de los filtros, las postales turísticas y las nieves de garrafa, el Jardín Corregidora se convirtió en el escenario de una tragedia completamente silenciosa.
Una mujer de la tercera edad, que habitaba en situación de calle, pasó a mejor vida de forma repentina. Sin previo aviso y como si alguien simplemente hubiera desconectado el servidor, la señora se desvaneció a un costado de las bancas, rodeada de sus cobijas y bolsas.
Fueron los propios transeúntes, esos que seguramente caminaban buscando el mejor ángulo para sus fotos, quienes notaron que algo no cuadraba en la escena. Al ver que la abuelita no reaccionaba, marcaron al 911 esperando una intervención nivel Grey’s Anatomy.
Los oficiales municipales llegaron a la zona como primeros respondientes, pero la historia ya estaba escrita. Tras hacer contacto con la mujer, confirmaron que ya no presentaba signos vitales y había hecho log out definitivo de este mundo terrenal.
El perímetro fue acordonado, cortando el flujo de los paseantes curiosos, mientras se le pasó la estafeta a la Fiscalía. Ahora será el forense quien dictamine la causa real de la muerte, buscando confirmar si fue una falla natural o el peso acumulado del asfalto.