El corazón del ciclista hizo cortocircuito en plena avenida rápida
Cuando todos apostaban a que la próxima tragedia vial sería cortesía de un cafre, el asfalto nos regaló un plot twist: un ciclista perdió la vida tras un apagón masivo en su propio sistema.
Cuando todos apostaban a que la próxima tragedia en la vialidad sería cortesía de un cafre del transporte público o un bache traga-llantas, el guion se nos torció por completo a la altura de Jurica.
Resulta que este lunes por la mañana, un ciclista iba pedaleando con rumbo a la Ciudad de México, muy a lo Forrest Gump, cuando de la nada su sistema operativo decidió arrojar el temido pantallazo azul. Sin choques de por medio, ni monstruos de metal de dieciocho ruedas acechando, el hombre simplemente se desvaneció de la nada y aterrizó directo en el camellón central.
Los mirones no se hicieron esperar y aplicaron el clásico telefonazo al 911 con la esperanza de presenciar un milagro nivel La Rosa de Guadalupe. Al rato llegaron los paramédicos y la policía municipal para hacer su rutina de Grey’s Anatomy, pero lamentablemente tras darle su revisada, confirmaron que el sujeto ya había hecho log out definitivo de este plano terrenal.
El reporte preliminar de las autoridades indica que fue un paro cardiorrespiratorio; básicamente, su corazón aplicó un “ya no puedo, estoy chiquito” y colapsó en seco. La Fiscalía acordonó la zona para alimentar el morbo de los automovilistas atorados y para que el forense se lo llevara a hacerle el unboxing de ley. Una ironía brutal de la vida: sobrevivió al asfalto más peligroso del estado, pero su propio hardware lo traicionó.