El Feli en modo mañanero: supervisa el caos militar por el tren
Desde las seis de la mañana, el Feli andaba con su chaleco de constructor VIP supervisando el cráter que nos dejó el Gobierno Federal en Bernardo Quintana por el nuevo tren. La advertencia es clara: busquen rutas alternas o prepárense para vivir en sus coches.
Que empiece El Juego del Calamar versión automovilista, jauría. Resulta que desde las seis de la madrugada, cuando la gente de bien apenas está abrazando la cobija, el Feli se fue a parar al tramo de Bernardo Quintana por el Pedregal junto con su secuaz de Movilidad, Pedro Ángeles. ¿La misión? Hacer bulto mientras el Ejército saca la pala pesada para hacer las excavaciones del famosísimo Tren México-Querétaro.
Básicamente, los militares andan metiendo pilotes gigantes para sostener las nuevas vías de este monstruo ferroviario, buscando ampliar la capacidad de pasajeros y de carga. El alcalde tiró rostro, echó su discurso optimista jurando que espera que la obra “traiga lo mejor para Querétaro”, y de paso nos advirtió que el tráfico se va a poner peor que quincena en viernes.
Para que no terminen llorando frente al volante, el Feli y su escuadrón soltaron un manual de supervivencia vial. Tomen nota porque esto apenas empieza y se va a poner en modo The Walking Dead.
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Prever el apocalipsis: Sumarle de quince a veinte minutos a su ruta de siempre, y eso si los dioses del asfalto les sonríen.
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Suplicarle al GPS: Prendan Waze o Google Maps antes de arrancar, porque las calles cerradas van a rotar más que los multiversos de Marvel.
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Huir de Bernardo Quintana: Especialmente si van de sur a norte. Mejor avienten lámina por la 57, 5 de Febrero, Corregidora, Tecnológico o la zona de Hércules.
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Cuidado con las horas malditas: De siete y media a nueve y media de la mañana, y de cinco y media a siete y media de la tarde. Si pueden, no salgan; si salen, lleven bolillos para el susto.
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Háganle caso a los chalecos: Hay 166 pobres almas trabajando de auxiliares viales en los semáforos, mínimo háganles caso y no les avienten el carro.
El Feli reconoció que el tráfico fluyó más o menos decente porque la banda le tuvo miedo al caos y agarró vías alternas. Eso sí, ya nos amenazó con que vienen más cierres y ajustes en todo Bernardo Quintana. Así que paciencia, porque el sueño de irnos en tren nos va a costar sangre, sudor y muchas horas de claxon.