Rifas, misa y garnachas por aniversario del mercado
El icónico barrio queretano tira la casa por la ventana con música romántica, comida gratuita y electrodomésticos, demostrando que ni las llamas ni la modernidad pueden extinguir su flow.
Preparen el estómago y afinen la garganta porque el famosísimo Mercado del Tepe, legalmente bautizado como Benito Juárez, está a punto de apagar cuarenta y siete velitas este viernes veintiocho de agosto. Y como buen barrio que se respeta, el festejo viene con combo completo: bendiciones, garnachas comunitarias y la pura esperanza de salir con un refrigerador nuevo bajo el brazo.
La pachanga arranca a las once de la mañana con la clásica misa de acción de gracias, ideal para persignarse antes de entrarle al pecado de la gula al mediodía con la comida que los locatarios invitan en la explanada. Si tu cartera llora quincena tras quincena, este es el momento de ir a comer con estilo y dignidad sin gastar un peso.
A la una de la tarde se pone tensa la cosa con las rifas. Si compraste tu despensa y te dieron boleto, podrías coronarte como el suertudo que se lleva una pantalla para maratonear series o un refrigerador para guardar los tuppers manchados de frijoles. Un auténtico homenaje a los Juegos del Hambre, pero en versión bajío.
El plato fuerte musical aterriza a las cuatro. Para evitar que la raza se ponga bélica, la mesa directiva aplicó veto absoluto a los corridos tumbados y la apología del delito, optando por la lágrima fácil. Tendremos a Alberto Águila canalizando el espíritu de Juan Gabriel, a Luz María y a Los Caminantes para curar los corazones rotos de la clientela.
Es todo un logro para un mercado que ha sobrevivido al apocalipsis de la gentrificación, la competencia desleal y aquel infame incendio que casi los vuelve cenizas . Se esperan tres mil quinientas almas dispuestas a sudar, comer y cantar a grito herido para celebrar que siguen de pie.