Sellan pensión canina pirata tras denuncia en Juriquilla
A los dueños de este calabozo en El Nabo les cayó la voladora por tener a los lomitos viviendo peor que estudiantes foráneos en cuarto de azotea.
Resulta que en la siempre aspiracional zona de Juriquilla, allá en El Nabo, a unos vivales se les hizo fácil cobrar por un supuesto hotel canino de lujo, pero terminaron armando un anexo clandestino. Facturaban como si los perros fueran a tragar cortes finos, pero la realidad es que el lugar parecía escenografía de la película El Hoyo, pero con croquetas rancias.
Los vecinos se pusieron al tiro porque el olor y los ladridos ya no dejaban ni dormir. Cuando el Municipio de Querétaro les armó el operativo sorpresa, el escenario era digno del penal de Almoloya: cincuenta y ocho perros viviendo en la inmundicia, amontonados a la intemperie, y agarrándose a mordidas como si estuvieran en la final de un casting de Acapulco Shore. El nivel de estrés estaba tan pesado que a los pobres animales solo les faltaba tatuarse una lágrima en el ojo.
Ante tremenda porquería, la Dirección de Inspección llegó a repartir justicia y les clavó los sellos de suspensión parcial. A la par, la Secretaría de Bienestar Animal sacó a veintiocho perros de ese calvario para darles una checada médica y tratarlos como manda la ley.
En el rescate cayeron Seguridad Pública, Protección Civil e Inspección, desarmando el negocito. Ya saben la lección, raza: si ven a un vecino montando su campo de concentración para mascotas, no sean cómplices y suelten el pitazo al 442 476 5387. No dejen que los peludos paguen piso.
✍️ D-Eco | La jauría de Las Nius