Gallos asalta la frontera y huele a Liguilla
Ayer los Gallos Blancos nos demostraron que en la frontera los únicos perros peligrosos somos nosotros. Fuimos a meternos a la cancha de plástico del Estadio Caliente y le sacamos los tres puntos a los Xolos con un uno a cero que, para no perder la costumbre, nos tuvo tragando saliva y con el Jesús en la boca hasta el final.
La travesura se armó a la media hora de juego. El Jackson Porozo de Tijuana quiso verse muy vivo, le dio flojera defender, buscó una falta barata y se tiró al pasto a llorar. Pero nuestro Mateo Coronel, que trae el barrio en la sangre, no se comió el teatro; le robó la cartera, se fue como cuchillo en mantequilla rumbo al área y sacó un escopetazo al primer palo. Un golazo de pura malicia que bastó para callar a toda la perrera fronteriza.
Para el segundo tiempo, nos tocó la de siempre: colgarse del travesaño y rezar. El chamaco Gilberto Mora anduvo de respondón y en una jugada se quitó a tres de nuestros defensas como si fueran conos de entrenamiento, hasta que un cuarto elemento le metió la lámina para mandarlo a volar sin falta. Pero el verdadero microinfarto nos dio en el tiempo agregado. El árbitro Hernández Gómez, con unas ganas tremendas de ser protagonista, le regaló un penal a los locales. Ya todos estábamos pateando la tele y maldiciendo nuestra suerte, cuando los del VAR le hablaron por el chícharo para que no hiciera el ridículo. Revisó el monitor, echó para atrás la decisión y nos devolvió el alma al cuerpo.
Con este asalto a domicilio, sumamos nuestra segunda victoria al hilo tras despachar al Atlas, y llegamos a trece puntotes que nos trepan, aunque no lo crean, al cuarto lugar general. Nada mal para un equipo que todavía tiene pendiente su partido de la Jornada siete contra Rayados. Disfruten el fin de semana, jauría, que hoy sí somos de la realeza.
✍️ El Talachas | El Vestidor Las Nius