Terapia a medias: Gallos rescata empate ante La Fiera
El chiste se cuenta solo: en la semana confesaron que les daba “ansiedad” jugar de locales. Fieles a su costumbre de pechear frente a su gente, los Gallos Blancos sufrieron para sacarle un empate mugroso al León.
Lo que mal empieza, mal acaba. En la semana, los jugadores salieron a llorarle a los micrófonos diciendo que les daba “ansiedad” jugar en el Corregidora, y el fin de semana nos entregaron las pruebas médicas: a estos cabrones les tiemblan las patas más que a un Chihuahua en pleno temblor de septiembre. Recibimos al León y el equipo volvió a salir con el pañal sucio frente a su propia gente.
Venían muy picuditos de ir a ganar a Tijuana y de treparse al cuarto lugar de la tabla. Jurábamos que, por pura dignidad, ahora sí iban a desquitar la quincena en casa. Pero apenas pisaron su propio pasto y se les congeló el pecho. La Fiera, sin hacer un partido brillante, vino a pasearnos en nuestro jardín y por poco nos deja con la cara de payaso. Los Gallos tuvieron que sacar el empate a base de puros rezos, pidiendo la hora y demostrando que el pánico escénico los trae de encargo.
Viéndolo con frialdad, ese asqueroso puntito nos sirve para seguir de aferrados arañando la zona de Liguilla. Pero la neta, banda, si para la fiesta grande van a seguir con sus traumas psicológicos, mejor vayan sacando cita en el IMSS para que les surtan el clonazepam o llévenlos a Catemaco a que les den una rameada con pirul. Ya chole de no ganar y dar lástima a nuestra propia casa.