Clau jura que no hay censura, pero asoma multas “del bienestar”
La Sheinbee jura por la garrita que no aplicará un 1984 orwelliano en radio y televisión. Según Clau, imponer defensores y amagar con multas es pura democracia, aunque a concesionarios y activistas les huela a vil dictadura.
Nuestra queridísima Clau amaneció con ganas de calmar las aguas, asegurando que sus flamantes Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias no son una sucursal del Ministerio de la Verdad. Según Clau, “no hay ni habrá censura” para los periodistas de radio y televisión. ¡Uf, qué alivio inmenso! Ya nos veíamos transmitiendo desde la clandestinidad en un sótano húmedo como en V de Venganza.
El chismecito está así: la ley ahora obliga a las empresas a sacarse de la manga un “código de ética” y designar a una “persona defensora“. Básicamente, es poner un cadenero de antro o un buzón de quejas VIP para que la raza vaya a hacer su berrinche si sienten que la nota carece de pluralidad, les lastimó los sentimientos o simplemente quieren aplicar el sagrado derecho de réplica. La científica del bienestar jura que este defensor es puro amor, diseñado única y exclusivamente para darle voz al pueblo bueno.
Pero aquí es donde la puerca tuerce el rabo y el guion se pone al estilo El Juego del Calamar. Ayer, la consejera jurídica Luisa María Alcalde soltó la bomba de que el juguetito también incluye multas para los concesionarios rebeldes que no sigan las reglas. Clau tuvo que salir a meter el freno de mano, aceptando que esa es la “parte más polémica” y que la guillotina de las sanciones económicas apenas sigue en consulta pública. Ya saben, para discutir a puerta cerrada de a cómo va a ser el sablazo.
Obviamente, los ejecutivos de la CIRT ya andan sudando frío; aunque dicen apoyar la causa, soltaron el periodicazo diciendo que las reglas están más ambiguas que el final de Inception y que todo esto apesta a “regresión democrática”. Y para meterle el Fatality final al asunto, Artículo 19 ya advirtió que dejarle el mazo al gobierno para castigar contenidos periodísticos es un peligro mortal para la libertad de expresión. Preparen las palomitas, que este reality show apenas calienta motores.
✍️ D-Eco | La jauría de Las Nius.