Clau y Maru se agarran del chongo presidencial
La presidenta y la gobernadora de Chihuahua armaron su propio ring de lucha libre en privado, confesando que se gritaron sus verdades por andar metiendo gringos de la CIA al estado.
Saquen las palomitas y pongan la rola de Laura en América, porque el chisme en las altas esferas está mejor que final de telenovela. Resulta que Sheinbee y Maru Campos transformaron una aburrida reunión oficial en el Aeropuerto de Ciudad Juárez en un auténtico pleito de lavadero VIP. A más de un mes del encontronazo, las doñas por fin soltaron la sopa de lo que realmente pasó a puerta cerrada.
Según la gobernadora de Chihuahua, que se fue a confesar con Loret de Mola como si fuera el cura del pueblo, la plática se puso más tensa que cena de Navidad con los suegros. Fueron diez minutos de gritos y sombrerazos, donde se reclamaron hasta lo que no. A Sheinbee le enchiló que Maru supuestamente le abriera la puerta a los agentes de la CIA para un operativo, mientras que la panista sacó su libreta de agravios porque en La Mañanera la tacharon de traidora a la patria casi veinte veces. Pura vibra de Regina George pero con presupuesto federal.
Lo más patético del asunto es que, según Campos, hicieron el clásico “pacto de amiguis” para no ventilar quién regañó a quién. Pero como buenas políticas mexicanas, la promesa les duró menos que un billete de a veinte en la quincena. Al final, las dos terminaron rompiendo el acuerdo y ventilando su catarsis al público, demostrando que en este circo nacional el drama siempre le gana a la diplomacia.