De robar carteras a dar conciertos con Clau
El Bogueto se plantó frente a la científica del bienestar para interpretar “Mi Barrio” y presentar “México Canta“, un proyecto gubernamental que busca alejar a los jóvenes de las adicciones y las malas costumbres.
La verdadera joya de este chismecito, que tiene más plot twists que película de M. Night Shyamalan, es el historial de nuestro nuevo embajador de la paz. El mismo cantante que hoy recibe aplausos de pie por parte del gabinete, confesó públicamente que antes de pegar en Spotify, se dedicaba al noble arte del asalto. Así es, el gobierno ahora celebra a quienes pasaron de aplicar la temida técnica del “ya se la saben” en el transporte público, a tirar barras en el micrófono. Un arco de redención que dejaría en ridículo a Darth Vader.
Durante su discurso digno de un Oscar, el muchacho se aventó un monólogo sobre cómo la música salva vidas en Neza y el talento rompe fronteras. Curiosamente, olvidó mencionar que las pertenencias ajenas tampoco tenían fronteras cuando andaba farmeando experiencia en la calle a costa de los transeúntes, mucho antes de ser figura pública.
Al final de la velada, Sheinbee le sonrió y agradeció por inspirar a las nuevas generaciones. El mensaje institucional es un hack de vida nivel Dios: si quieres cantar en cadena nacional y codearte con la realeza política, tu primer trabajo debería ser un buen atraco a mano armada. Pura mentalidad de tiburón.