El gobierno federal renueva pacto con los gasolineros
Iván Escalante jura que casi todas las gasolineras respetan el límite, mientras Sheinbee prepara el nuevo pacto para que no empeñes un riñón al llenar el tanque.
Parece que a Clau no le cuadran las fórmulas si el litro de combustible se dispara al infinito y más allá, así que la Profeco ya está armando el nuevo amarre con los reyes del octanaje. El objetivo es claro: que el litro de Magna no pase de los veinticuatro pesitos para que la raza motorizada no tenga que hipotecar la casa cada vez que va a la bomba.
El procurador Iván Escalante se paró el cuello en Palacio Nacional, jurando por lo más sagrado que le tienen puesto un marcaje personal a los despachadores. Según sus estadísticas de la felicidad, el noventa por ciento de las estaciones en el país se están portando bien y mantienen el precio por debajo de la barrera psicológica. Una verdadera utopía sobre ruedas, si le crees al gobierno.
Mientras tanto, Clau vigila que el pacto voluntario firmado hace unos meses se renueve con la misma devoción que una promesa de dieta en enero. Para los traileros y la banda del transporte pesado, el milagro también aplica en el diésel, donde aseguran que el ochenta y seis por ciento de las bombas no te bajan más de veintisiete pesos por litro.
Falta ver si los empresarios aguantan el trato o si a Sheinbee se le desborda el experimento en pleno arranque de sexenio. Por ahora, a cruzar los dedos antes de decir “llénele, joven”, porque en una de esas, el susto de la cuenta no te lo quita ni un bolillo.