El regreso más corto de la política mexicana
Apenas 33 horas le duró la valentía al gobernador de Sinaloa, quien volvió a pedir licencia tras quedarse más solo que villano de película y con el Tío Sam pisándole los talones.
Duró más un matrimonio de Las Vegas que el regreso heroico de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa. Apenas 33 horas después de jurar por la transformación que volvía para quedarse, el góber tiró la toalla y metió otra licencia de carácter “indefinido”. Ni el mismísimo Houdini se aventó un truco de desaparición tan rápido.
Resulta que el respaldo de su clica en Morena fue nulo. Lo dejaron en visto, bloqueado y sin saldo. Tras la frialdad de la presidenta en su mensaje, Rocha entendió que ya no es el protagonista de esta serie, sino el extra al que van a sacrificar. En sus redes aventó el clásico choro mareador de que “la nación está por encima de todo”, pero la raza sabe leer entre líneas: la lumbre ya le llegó a los aparejos.
Para meterle más sazón al drama, el gobernador canceló de último minuto una junta secreta con el senador Enrique Inzunza, su ex mano derecha. A Inzunza lo captaron huyendo del estacionamiento del palacio a toda prisa, esquivando micrófonos como si fueran balazos. ¿La cereza del pastel? a los dos los trae en la mira el Departamento de Justicia del gabacho por supuestos nexos con la maña sinaloense.
Ahora el Congreso local tiene que armar una sesión de emergencia para buscarle un suplente a este circo. Sinaloa se queda sin gobernador, pero con un guion que ya quisiera Netflix para su próxima temporada.