Pierde la corona guinda y jura lealtad presidencial
A Andrea Chávez le aplicaron la de Regina George en el baile de graduación: le arrebataron la corona de Chihuahua en su cara para dársela al expanista Cruz Pérez Cuéllar.
Pero para no verse ardida, se tragó el orgullo y juró ser la soldada más sumisa de Sheinbee. Párenle a su drama de La Rosa de Guadalupe, porque el verdadero capítulo de traición y viento helado se vivió en el cuartel guinda.
A Chávez, , le aplicaron la mismísima escena de Mean Girls cuando Regina George se queda chiflando en la loma: le bajaron el trono de Chihuahua sin anestesia para entregárselo en bandeja de plata a Cruz Pérez Cuéllar.
El expanista le acomodó un Fatality de antología en la encuesta interna y la mandó directito a la banca del multiverso cuatroteísta. Pero como en la grilla mexa el orgullo sale carísimo, Andrea no se puso a quemar el palacio; al contrario, activó el modo Soldado del Invierno con el chip bien reseteado y salió a jurar lealtad ciega ante el altar de Sheinbee.
Frente a las cámaras, tragando bilis pero con sonrisa de comercial de pasta de dientes, soltó que la científica del bienestar tiene en ella a una “soldada” incondicional. Pura disciplina partidista de esa que raspa la garganta al pasar. Para despistar el frentazo, juró que no lleva prisa y que se aventará su propio The Eras Tour caminando municipio por municipio para extirpar los cien años del PRIAN.
Básicamente, la desarmaron frente a todo el barrio, pero ella finge que todo es parte del plan maestro. Habrá que ver si tanta sumisión le alcanza para una migaja de consuelo en 2027 o si la dejan congelada en la nómina legislativa mientras los machuchones se reparten el botín del desierto.