Senadora morenista rechaza soltar su codiciado pasaporte gringo
A Cecilia Guadiana le valió tres hectáreas de soberanía la orden presidencial y prefiere guardar su green card bajo el colchón antes que pensar en gobernar Coahuila.
En un giro más predecible que final de telenovela de las 9, la senadora guinda Cecilia Guadiana le acaba de tirar un “Thank U, Next” en la cara a Clau. Resulta que en Palacio Nacional andan muy salsas pidiendo que los políticos dejen su doble nacionalidad por aquello de la patria y la soberanía, pero la morra de McAllen, Texas, aplicó el “I’m sorry but I don’t speak pobre”.
Con un flow más de “Whitexican en apuros” que de cuadro de la 4T, Ceci se justificó diciendo que ella no tiene la culpa de ser ciudadana estadounidense, porque “sus papis” así lo decidieron hace 31 años. O sea, el barrio la vio nacer, pero el hospital texano le dio los papeles. Y agárrense, porque justo el día que tocaba votar la ley anti-pochos, a la senadora le pegó el “mal del puerco” nivel legendario. Una enfermedad “misteriosa” la dejó postrada, mandando a su pobre suplente a levantar el dedo mientras ella abrazaba su pasaporte azul con estampitas de Marvel.
Cuando le preguntaron si le traía ganas a la gubernatura de Coahuila en el 2029, tiró humo a lo ninja. Dijo que ni sabe qué va a desayunar mañana, menos lo que hará en tres años. Traducción: el hueso coahuilense no le quita el sueño tanto como perder su entrada VIP por la fila de ciudadanos en el aeropuerto de Houston. Mientras otras candidatas ya andan devolviendo los papeles gringos para quedar bien con el jefe, Guadiana nos demuestra que el corazón es guinda, pero el plan de retiro tiene barras y estrellas.