Sheinbee se va de fan a la final del Mundial
Nuestra gran científica del bienestar abandonó el pupitre presidencial para irse de pinta al gabacho. Aplicando el clásico lo cortés no quita lo valiente, Sheinbee se codeó con Trump en la gran final del Mundial.
Arrancamos con el chismecito diplomático, porque Clau decidió que ya estuvo bueno de aguantar los madrugones de Palacio Nacional y se lanzó a tirar rostro al Metlife Stadium de Nueva York. Y ojo, no crean que anduvo haciendo fila virtual en Ticketmaster para alcanzar lugar; el mismísimo Donald Trump le pegó un telefonazo con pura vibra de Regina George diciendo: “súbete perdedora, vamos a la final del Mundial”. Obviamente, nuestra inquebrantable científica del bienestar empacó la maleta de inmediato, escudándose en la vieja, confiable y muy política excusa de que lo cortés no quita lo valiente.
Ya instalada cómodamente en el palco VIP, protegida del clima gringo, Sheinbee protagonizó el crossover más surrealista del año. Compartió las palomitas con el magnate naranja, el primer ministro canadiense Mark Carney y el mismísimo rey de España, Felipe VI. El guion oficial que nos vendieron en la mañanera dice que aprovechó para sacar la espada por el T-MEC y defender a los paisanos. La cruda realidad es que todo quedó en una fina diplomacia de coctel. Trump, actuando como villano de Marvel en su día libre, se mostró muy receptivo, lo que en lenguaje burocrático significa que le dio el avión sabroso mientras veían el partido.
Para cerrar con broche de oro este capítulo de The Crown en su versión guinda, a la presi le tocó bajar a la cancha para entregarle el Balón de Oro al español Rodri. Muchas sonrisas de revista, pláticas de pasillo sobre el buen juego de España y demasiada cordialidad, pero de acuerdos formales firmados nos quedamos con las manos vacías. Al final del día la frontera sigue igual, pero las fotos salieron carísimas de París.
✍️D-Eco | La jauría de Las Nius