El rey de las orgías con aceite para bebé tuvo que salir en ambulancia de su hotel penitenciario con un misterioso trancazo en la choya. Parece que sus millones le compraban masajes chinos y sirvientes en la cárcel, pero no un buen casco.
Parece que a Sean “Diddy” Combs por fin se le acabó el lubricante en la prisión federal de Fort Dix. El rey de las mil botellas de aceite para bebé y las infames “fiestas blancas” tuvo que salir en ambulancia la madrugada del sábado con un soberano trancazo en la cabeza. Según los chismosos de TMZ, el rapero iba consciente, seguramente calculando a cuántos reos iba a demandar por arruinarle el cutis.
Lo más bizarro de este circo es la vida de magnate que trae armada allá adentro. Justo le acaban de patear su fecha de salida hasta marzo de dos mil veintiocho porque convirtió el penal en su propio congal VIP. Sus compañeros de celda ya soltaron la sopa: el tipo trae a medio penal en nómina. Les paga miles de dólares para que le laven los calzones, le pulan el inodoro antes de que el señor asiente sus posaderas, y le cocinen empanadas y pollo al curry. Puro mirrey de alcantarilla que hasta masajes estilo chino, chupe y celulares de contrabando exige.
Aunque su vocero anda llorando en los medios diciendo que Diddy es una blanca palomita víctima del escrutinio, la neta es que el karma no perdona. Ni comprando a tu propio séquito de sirvientes carcelarios te salvas de que la dura realidad te acomode un buen madrazo en la cabeza. A ver si a su regreso le incluyen un curita en su menú gourmet o si de plano ya aprendió a no soltar el jabón.
✍️ D-Eco | La Jauría de Las Nius


