El diputado Mauricio Cárdenas anda en modo Marie Kondo y quiere meterle tijera a los postes inservibles y cables abandonados. Además, busca obligar a los nuevos desarrollos a esconder sus conexiones bajo tierra para que dejen de colgar tendederos.
Caminar por las banquetas se ha convertido en un deporte de riesgo nivel Los Juegos del Hambre. Entre postes ladeados que sostienen la fe ciudadana y marañas de cables muertos que parecen nidos abandonados del Demogorgon, el paisaje urbano ya pide auxilio.
Para frenar este apocalipsis aéreo, el diputado Mauricio Cárdenas presentó una iniciativa para meterle mano a la Ley Estatal de Protección Civil. La idea es añadir un par de artículos para que las empresas recojan su basura colgante antes de que un poste decapitado cobre venganza contra la ciudadanía.
El legislador juró por la espada de He-Man que no le anda robando competencias al Gobierno Federal. Su jugada es darle dientes a Protección Civil para barrer con esta chatarra aérea, que además de afear la vista, es una bomba de tiempo cada que Tláloc decide soltar el aguacero.
Pero la propuesta no solo es para limpiar el mugrero actual. Para evitar que las colonias nuevas nazcan con vocación de tendedero, la ley exige que los fraccionamientos y parques industriales metan ductos subterráneos desde los cimientos.
Básicamente, las constructoras tendrán que esconder las tripas de fibra óptica bajo tierra si quieren vender. A ver si con este reglamento las empresas de telecomunicaciones por fin entienden que el espacio aéreo no es su bodega personal de desperdicios.
