Las mexicanas salieron en modo Teresa a destruir vidas, cobrando venganza de unas caribeñas que terminaron haciendo más el ridículo que Alfredo Adame intentando dar patadas de bicicleta.
La Selección Mexicana Femenil llegó al Estadio Corregidora y no tuvo piedad. Olvídate de los cuentos de hadas; el Tri salió con el rencor acumulado de una ex despechada y le recetó un 3-1 a Jamaica que dolió más que ver a tu compa regresar con la tóxica.
El festín arrancó tempranito. Al minuto 6, Maricarmen Reyes le respiró en la nuca a la defensa Swaby, quien, en un ataque de pánico digno de Pedrito Sola confundiendo marcas de mayonesa, clavó un autogolazo en su propia portería. Las caribeñas ya estaban temblando. Reyes, que andaba con la mecha corta y buscando quién se la pagara, falló una clarísima poco después, pero al 31′ se cobró la factura: empalmó el balón con el odio de quien descubre una infidelidad en WhatsApp y mandó a guardar el segundo.
Jamaica intentó meter las manos, pero sus delanteras traían menos coordinación que los de seguridad en un table dance clausurado. Tuvieron una sola, sin portera, a dos metros de la línea, y la mandaron a la estratosfera. Un oso monumental que seguramente las va a perseguir hasta en sus peores parálisis del sueño.
Para coronar la humillación y clavar el último clavo del ataúd, al 58‘ Jacqueline ‘La Maga’ Ovalle sacó un truco de magia negra. Cobró un tiro libre con un veneno tan puro que la clavó en el ángulo, reventando a La Corregidora. Jamaica descontó por puro milagro, pero el daño psicológico ya estaba hecho. Venganza consumada. Haití es el siguiente en la lista negra, y estas mexicanas andan hambrientas.




