Los locatarios llevan años pidiendo dónde estacionar y el municipio contesta que la propuesta sigue vigente. Fecha, ninguna. Mientras tanto, La Cruz ya estrenó el suyo y hasta le subieron las ventas.
Hay obras que no se cancelan: nada más se quedan en próximamente para siempre, como esos tráilers que llevan años y la película nunca sale.
En el Tepe llevan años haciendo fila por su estacionamiento. Víctor Hernández, secretario de organización del mercado, confirma que la propuesta sigue vigente. Vigente: la palabra más cara del diccionario burocrático. Significa que existe, pero en un cajón. De escritorio, no de estacionamiento.
Fecha de arranque no hay. Ni proyecto, ni palada con casco blanco, ni foto para el boletín. La obra lleva años con la barra de carga clavada en 1% y sin botón de reintentar.
La Cruz ya estrenó y el Tepe sigue viendo el tráiler
Y no es que no exista el tutorial. El mercado de La Cruz ya tiene el suyo y, según los propios locatarios, les subió las ventas y hasta les cayó turismo. O sea: al hermano consentido ya le pagaron el coche y al Tepe todavía no le prestan la bici.
El municipio sí hizo su parte, ojo: cambios de sentidos y agilización de la circulación. Traducción: movieron flechas. Nivel Waze. Pero un sentido nuevo no es un cajón nuevo, y eso lo sabe hasta el franelero.
Paciencia de santo de nicho
Los locatarios lo cuentan con una calma que ya raya en virtud teologal: confían en llegar a un acuerdo con el presidente. Confían. Después de años. Uno los oye y no sabe si canonizarlos o pasarles el teléfono de un abogado.
Y el final ya nos lo sabemos de memoria. El que da tres vueltas y no halla lugar no da la cuarta: se va derechito a la plaza, donde el estacionamiento existe, tiene techo y hasta pluma.
El Tepe no está pidiendo milagro. Está pidiendo calendario.
✍️D-Eco | La jauría de Las Nius