Regresamos a nuestra programación habitual. Se acabó el espejismo y la Selección Mexicana volvió a su deporte favorito: ilusionarnos para luego darnos un bofetón de realidad. La temida altitud del Azteca le hizo los mandados a los europeos, y con un doloroso 3-2 nos clavaron un histórico ‘Aztecazo’ que nos deja fuera en Octavos, para no perder la bonita costumbre.
Durante 35 minutos jurábamos ser potencia mundial, hasta que Jude Bellingham dijo “ya estuvo bueno”. Al 36′, la defensa se durmió en sus laureles y nos empinaron con el primero. Sesenta segundos después, Jesús Gallardo regaló el balón en la salida y Bellingham nos recetó el 2-0. Chulada de desconcentración.
Luego vino la parte del libreto donde nos venden humo. Quiñones reventó la red para el 2-1 y el VAR expulsó al inglés Quansah por una barrida criminal. Teníamos vida y ventaja numérica, pero como amamos el autosabotaje, el “Tala” Rangel cometió un penal infantil que Harry Kane cobró caminando para el 3-1.
Para meterle más drama a la telenovela, Kane regaló un penal y Raúl Jiménez lo canjeó por el 3-2. El Vasco Aguirre aventó toda la carne al asador buscando el milagro, pero la historia de siempre nos alcanzó: sobró corazón y faltó futbol. Pasen a la caja a recoger sus lágrimas, porque el Mundial ya se acabó para nosotros.