La Marina le corta el suministro a los madrugadores tras pescar tonelada y media de la caspa del diablo flotando en Lázaro Cárdenas.
Parece que a Poseidón le dio por armar el after definitivo, pero la Secretaría de Marina llegó a apagarle la música. En un operativo digno de película de acción, los navales se toparon con más de mil seiscientos kilos de pura alegría artificial flotando casualmente cerca de las playas de Lázaro Cárdenas.
El botín consistía en cincuenta y cuatro bultos balizados que nadaban a la deriva, esperando a que los reyes del contrabando pasaran a recogerlos. Pero los elementos de la Semar andaban patrullando la zona desde el aire y les cortaron las alas. Para echarle más sal a la herida, este golpe acuático es el segundo acto, ya que un día antes habían atorado otra lancha con casi dos toneladas y un par de mensajeros que ahora tendrán que cantar frente al ministerio público.
Estamos hablando de un desfalco de más de trescientos cuarenta millones de pesos para la maña. Básicamente, les volaron de las manos más de tres millones de dosis que ya tenían destino VIP reservado en alguna fiesta electrónica o baño de antro fresa.
Toda la mercancía ya está en poder de la FGR, quienes tendrán la nada envidiable tarea de hacer el pesaje oficial sin que se les adormezca la nariz en el proceso. Un día pésimo para los contadores del crimen organizado, pero un alivio para los peces michoacanos que se salvaron de una sobredosis brutal.