La mandataria saltó al ring diplomático para defender el berrinche del hijo presidencial, culpando a los vecinos del norte de armar un complot.
El drama de la visa cancelada ya tiene segunda temporada y Clau acaba de tomar el micrófono para defender al heredero. Desde el púlpito de Palacio Nacional, la científica del bienestar se puso la capa de abogada defensora y dictaminó que el bloqueo fronterizo al Andy no es justicia, sino un complot gringo de alta gama.
Según Sheinbee, el Departamento de Estado anda jugando chueco. Aplicando su mejor lírica de resistencia, aseguró que esta medida contra “personas políticamente expuestas” huele a pura injerencia extranjera. Vamos, que los vecinos del norte andan de metiches en la política mexicana y no aplican la misma tijera para todos los países. Para ella, esto no tiene nada que ver con expedientes oscuros o narcoseries, sino con una cacería de brujas VIP.
Fiel al manual de la casa, Clau no tardó en salpicar a sus villanos favoritos: la derecha mexicana. Acusó a la oposición de usar el berrinche de Andy como botín político, tachándolos de entreguistas que babean por la atención del Tío Sam. Recordó que en los tiempos neoliberales las agencias gringas se paseaban por México como Juan por su casa, y que hoy las cosas son a otro precio.
Al final, la mandataria pidió respeto mutuo, pero dejó claro que no se van a tragar el cuento de la seguridad nacional sin hacer ruido. El mensaje es claro: te metes con la visa del protegido y te caen los discursos de soberanía. El pleito diplomático apenas comienza.