Nuestro alcalde queretano juntó a la banda para recordarnos que la ciudad se arregla desde la sala de la casa, dejando el drama para las telenovelas.
A ver, mi gente, hay que aceptar que a veces el barrio se pasa de tóxico. Por eso, nuestro Feli decidió armar el Primer Congreso Metropolitano de las Familias. Porque seamos honestos, de nada sirve tener a la policía dando rondines si en la casa seguimos peleando a muerte por los terrenos de la abuela o armando un despapaye en cada cena navideña.
Con un lleno total de mil quinientas almas, el alcalde dejó claro que su gobierno le está metiendo presupuesto a la seguridad y a las calles, pero soltó una verdad incómoda: la paz real empieza cuando dejamos de ser un desastre bajo nuestro propio techo. Acompañado de Car Herrera del DIF y la plana mayor, el evento sirvió para recordarnos que la familia es la base de todo este circo llamado sociedad.
La raza del Instituto Municipal de la Familia anda repartiendo herramientas para que la banda aprenda a convivir sin llegar al nivel de la funa familiar. Y la verdad, al alcalde no le falta razón. Feli le está apostando a que si blindamos la casa con buenos valores y apagamos los pleitos de lavadero, las calles de Querétaro van a fluir solitas. Una buena jugada del presi, porque ya era hora de que alguien nos recordara que mantener chula la ciudad también es chamba de nosotros; no todo es tirarle carrilla al gobierno.




