Se sintió Toretto pero terminó en el corralón. La AMEQ persiguió a un chófer de app pirata por todo Querétaro; la broma de huir le costó 90 mil pesitos y un susto nivel película de acción.
Arrancamos con el chismecito vial, porque las calles de Querétaro amanecieron más bravas que el mismísimo Los Santos de Grand Theft Auto. Resulta que un chófer de transporte pirata se creyó protagonista de Rápidos y Furiosos y armó una persecución de película, todo por andarse de goloso levantando pasaje en la estación La Obrera.
El show comenzó cuando los inspectores de la Agencia de Movilidad del Estado de Querétaro, comandados por Gerardo Cuanalo, lo cacharon subiendo gente a la mala. Le marcaron el alto, pero el vato aplicó la de ignorar sus problemas para ver si desaparecían, pisó el acelerador a fondo y se dio a la fuga. Básicamente, pensó que su nave podía burlar a las autoridades en un operativo que terminó pareciendo una escena eliminada de Mad Max.
Al final, la huida le salió más cara que un boleto VIP para el Super Bowl. Lo atoraron, el coche se fue directo a dormir al corralón y le clavaron una dolorosa multa de 90 mil pesos. Con esa lana, mejor se hubiera comprado una concesión legal o un terreno en la sierra. Cuanalo dejó claro que, aunque el chófer se puso al brinco y grabó todo el teatro, la ley no perdona, y andar de ruletero clandestino sale carísimo.
La AMEQ soltó el sermón de costumbre, recordando que subirse a estas apps piratas es como jugar a la ruleta rusa: sin seguro, con carcachas de dudosa procedencia y chóferes que igual te llevan a tu destino o te venden un riñón. Así que ya lo saben, si no quieren terminar siendo extras en persecuciones policíacas o pagando deudas impagables, mejor usen plataformas que sí pagan impuestos.