Qué tranza, mi raza brava. Arrancó el Apertura y, para variar, la decepción llegó puntualísima al Corregidora. Nos pusimos guapos conteniendo a las Águilas casi todo el juego y nos sentíamos como el perrito mamadísimo cuando a Henry Martín le temblaron las corvas y falló el penal al setenta y dos. Ya nos saboreábamos el puntito y jurábamos que traíamos una muralla.
Pero como siempre nos escupen el asado, pasamos a ser el perrito con amsiedad. Al ochenta y tres la defensa se volvió agua, Isaías Violante vio el zaguán abierto y nos clavó la estocada. Ni porque el América se quedó con diez al final por la roja a Cervantes nos dio la ardilla para empatar. Ni modo, raza, a sobarse el chipote que esto apenas empieza y hay que tirar buena vibra.
Y para que vean que la desgracia es pareja, la jornada estuvo llena de comedia fina. El Atlante armó su pachanga de regreso a primera, pero el Necaxa se las aguó a domicilio. En la frontera, los Xolos bajaron de su nube a los Tigres recetándoles un tres a uno. Cruz Azul y Atlas fueron a abrocharse al San Luis y al León hasta la puerta de su casa, mientras Puebla durmió a los Bravos.
El premio al oso monumental se lo llevaron los Pumas, que se dejaron humillar tres a cero por Pachuca en su propio patio. Rayados apenas sudó para despachar a Santos, y para rematar las carcajadas, las Chivas salieron a arrastrar la cobija y el Toluca se las almorzó en el Akron. A aguantar la carrilla, mis locos.